Hace dos días se disputó el segundo partido de la semifinal entre el Mann Filter y el Ros Casares en Zaragoza. Las locales estaban con ganas de coger al Ros y darle una buena lección de baloncesto y lo intentaron (y en parte lo consiguieron). Pero hubo dos personajes que no dejaron hacer el juego al que nos tiene acostumbrado el equipo.
Estos dos personajes no son otros que los arbitros, señores colegiados, hechos y derechos de nombre Carpallo Miguelez, Juan Gabriel y Lopez Herrada, Enrique Miguel (información recogida de la página de la FEB), que se dedicaron a hundir durante el primer cuarto al Mann Filter a base de faltas (discutibles el 90%), mientras que el Ros se dedicaba a repartir leña y no le pitaron ni una (la primera falta contra el Ros fue pitada en el minuto 8 de partido). Uno puede pensar que los colegiados son malos, pero cuando te das cuenta de lo que hicieron, entiendes que no, que es una acción premeditada. Lo que hicieron fue cargar desde el primer momento de faltas a todas las jugadoras (momento justo que el Mann se distanciaba en el marcador tras un inicio fulgurante). En el primer cuarto le fueron pitadas una docena de faltas, frente a las 2 que le pitaron al Ros.
¿De verdad es necesario esa actitud? La Liga Femenina la componen más equipos aparte del Ros Casares y el Perfumerias Avenida, vale que estos paguen más, pero también el resto tiene derecho a competir en igualdad de condiciones y si se lo curran, eliminar a un grande
Del juego del Ros, poco puedo decir, aparte de las malas acciones de sus jugadoras. Entre ellas una agresión a Luci Pascua que no fue ni siquiera sancionada, y que ocasionó que la jugadora estuviese unos 2-3 minutos tendida en el suelo con un fuerte golpe en la mandibula y posteriores acciones propias de partidos de rugby que tampoco fueron sancionadas por los señores colegiados (placaje a dos brazos con el arbitro delante que ni siquiera pitaron falta, etc.)